Por Eric Toussaint , Joaldo
Dominguez
El sábado 26 de enero de 2019, Emmanuel Macron,
Pedro Sánchez, Angela Merkel y Theresa May dieron al gobierno venezolano 8 días
para convocar elecciones. Transcurrido este plazo, si el gobierno venezolano no
cumple con este mandato, Macron, Sánchez, Merkel y May anuncian que reconocerán
a Juan Guaidó, quien se autoproclamó presidente de Venezuela el 23 de enero de
2019.
Al día siguiente del ultimátum, el Presidente
francés inició una visita oficial de tres días a Egipto para apoyar una vez más
al mariscal Abdel Fattah al-Sissi, que dirige un régimen dictatorial similar o
incluso peor que el de Hosni Mubarak, derrocado por el pueblo en febrero de
2011. El mariscal al-Sissi tomó el poder en 2013 mediante un golpe de Estado,
desviando y sofocando las aspiraciones de los que se habían levantado en masa
para derrocar a Mohamed Morsi, y es mimado por el Presidente francés.
Sissi es responsable de una represión masiva y
brutal. Decenas de miles de presos políticos permanecen en las cárceles
egipcias, los tribunales militares han impuesto la pena de muerte a cientos de
opositores, las organizaciones de derechos humanos denuncian la persecución
masiva y cientos de ejecuciones extrajudiciales de activistas sindicales y
otros activistas, así como de periodistas independientes del régimen. El
régimen de Sissi organizó literalmente el terror en Egipto y Macron lo visitó,
lo apoyó y le vendió armas. Los gobiernos británico, español y alemán también
venden armas y apoyan a Sissi.
En cuanto al régimen español, cabe recordar que
José María Aznar, jefe del gobierno español de 1996 a 2004, apoyó el golpe de
Estado contra Hugo Chávez en abril de 2002. Siguiendo el ejemplo de Aznar,
Pedro Sánchez humilla al pueblo español amenazando al presidente electo Nicolás
Maduro con el reconocimiento del autoproclamado presidente Guaidó, apoyado
directamente por Washington y los peores gobiernos latinoamericanos.
Ninguno de estos cuatro gobiernos europeos,
denuncia el asesinato sistemático de líderes sociales y las violaciones del
acuerdo de paz en Colombia.
La izquierda tiene múltiples razones para expresar
fuertes críticas al gobierno de Nicolás Maduro. Entre ellas deben ser
mencionadas: la continuación del pago de la deuda externa en lugar de declarar
una moratoria y utilizar los recursos financieros así ahorrados para abordar
mejor la crisis humanitaria que enfrenta el pueblo venezolano. El CADTM ya
había instado al gobierno venezolano en 2016 a realizar una auditoría de la
deuda con la participación de los ciudadanos (http://www.cadtm.org/CADTM-AYNA-exhorta-y-ofrece-apoyo).
Se justifican de igual modo otras críticas de izquierda a la política del
gobierno de Maduro: la ausencia de una lucha contra la fuga de capitales
organizada con la complicidad de las más altas autoridades administrativas y
gubernamentales, la continuación del modelo de exportación extractivista que
favorece el agotamiento de los recursos naturales del país, la represión contra
los delegados sindicales y otros activistas, el desarrollo de políticas
clientelistas y el funcionamiento de una asamblea constituyente que no responde
a las expectativas que había suscitado su elección.
Pero como activistas de izquierda, respetamos el
derecho de los pueblos a la autodeterminación y no podemos aceptar en ningún
caso un ultimátum como el de Macron, Sánchez, Merkel y May e igualmente debemos
oponernos con el mayor vigor posible a la política de Washington y del grupo de
Lima. Debemos denunciar el golpe del autoproclamado presidente Guaidó.