CARTEL DE LIMA, MACRI Y BOLSONARO SE
RASGAN LAS VESTIDURAS
Por Sergio Ortiz
América Latina se ha vuelto el “reino
del revés”. Odebrecht reconoció haber coimeado en 12 países, pero el “gran
dictador” sería Nicolás Maduro.
La oposición al presidente
constitucional Nicolás Maduro no tiene vergüenza. Eligieron la capital peruana
para darle nombre a su grupo en la OEA que encabeza formalmente las embestidas
golpistas y de aliento al terrorismo contra Venezuela. Lo llamaron “Grupo de
Lima”, al principio de doce países, luego de trece, contando a un protectorado
británico, Santa Lucía, y finalmente catorce, con México. Siguen siendo
catorce. Hay que descontar en la práctica al país azteca, pues Andrés Manuel
López Obrador (AMLO) se desmarcó del intervencionismo de Lima, pero hay que
sumar al poder detrás del trono, Estados Unidos.
La última declaración de guerra del
Cartel fue el 4 de enero pasado, con un ultimátum a Maduro para que no asumiera
su segundo mandato. Y como el aludido no les hizo caso, llevaron la moción al
Comité Permanente de la OEA en la capital norteamericana y lograron el voto de
19 representantes, contra 6 que la rechazaron y 8 que se abstuvieron. Un
triunfo pírrico, o sea una derrota real, porque ese 10 de enero Maduro juraba
el cargo ante el Tribunal Supremo de Justicia en Caracas, para el período
2019-2025 en función de haber ganado las elecciones presidenciales del 20 de
mayo del año pasado. Triunfó frente a tres candidatos opositores en comicios
donde votó el 49,6 por ciento del padrón total.
La mencionada declaración del 4 de enero
fue leída en Lima por el canciller peruano, Néstor Popolizio, junto con los
otros 13 representantes del Cartel, sin el voto mexicano.
La capital de Perú era ese día un volcán
(en rigor desde el 31 de diciembre pasado) y continuó siéndolo hasta el 8 de
enero, por el escándalo creado por el fiscal general de la Nación, Pedro
Gonzalo Chávarry. Este destituyó a dos fiscales que venían avanzando en la
investigación por el pago de coimas de la constructora Odebrecht a figuras
políticas del país.
Los fiscales José Domingo Pérez y Rafael
Vela tenían el caso Lava Jato en Perú, que puso contra las cuerdas a varias
figuras de primer nivel, incluso llevaron en marzo de 2018 a la renuncia del
presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK). Se comprobaron la recepción de coimas
de Odebrecht a través de sus consultoras y empresas, siendo posteriormente
ministro de Economía y jefe de ministros del presidente Alejandro Toledo.
PPK duró apenas un año y medio en la
presidencia; acorralado por las evidencias y bajo peligro cierto de
destitución, tuvo que optar por la renuncia, siendo reemplazado por Martín
Vizcarra.
Cartel
de Lima.
Los dos fiscales que Chávarry destituyó para favorecer a los corruptos, tuvieron que ser repuestos bajo la presión popular el 3 de enero. Pero la bronca popular con el fiscal general continuó, al punto que el 4 se protestaba en calles de Lima reclamando su destitución. Optó por renunciar el 8 de enero como fiscal general, aunque conservando su cargo como uno de los cinco fiscales supremos.
El Lava Jato apunta contra cuatro expresidentes -Toledo (2001-2006), Alan García (1985-1990, 2006-2011), Ollanta Humala (2011-2016) y Kuczynski (2016-2018)- a la diputada Keiko Fujimori, a la exalcaldesa de Lima, Susana Villarán, y otros funcionarios públicos y empresarios.
En Perú se constituyó el Cartel que lleva su nombre en agosto de 2017, al solo efecto de agredir a Venezuela. Por entonces gobernaba el empresario y banquero de negocios turbios PPK, presentado como “mal menor” frente a la hija del exdictador, Keiko Fujimori. Y desde entonces siguió con su campaña contra Maduro, en forma permanente hasta hoy, cuando desconoció las elecciones y el segundo mandato de aquél, invistiendo como “presidente” a Juan Guaidó, titular de la “Asamblea Nacional” que había entrado en desacato legal con el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela.
El 23 de marzo de 2018 el parlamento peruano aceptó la renuncia forzada de Kuczynski y asumió Vizcarra. Y sólo veinte días más tarde, el 12 y 13 de abril, se hizo en Lima la VIII Cumbre de las Américas, excluyendo a Venezuela.
La hipocresía era mayúscula. El lema de la cumbre era “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción”, y el anfitrión acababa de perder a su jefe de Estado por cobrar sobornos y coimas.
Si no fuera trágico uno se podría reír del acordado “Compromiso de Lima contra la Corrupción”, que planteó solemnemente: “Reducir la burocracia, Fortalecer la independencia judicial y Fomentar la participación del sector privado en la formulación de políticas públicas”.
La burocracia gobernante en el Cartel, sigue intacta fuerte. La independencia judicial es una mentira enorme. Y la participación de privados como Odebrecht (también JBS, Esuco, IECSA, Socma, Techint, Roggio, Caputo y muchos más) significa más corrupción en las políticas públicas y erogaciones del Estado.
¿”Independencia judicial”? Al fiscal Chávarry le esperan cinco acusaciones constitucionales en el Congreso y enfrenta investigaciones por sus vínculos con una mafia judicial y por obstrucción a la Justicia y encubrimiento de Keiko Fujimori y Alan García.
Macri
y Bolso-nazi.
Los 14 miembros del Cartel, con la
excepción de México, agreden a Venezuela como si ellos fueran vestales de una
democracia pura y divina.
En esa claque armada por Donald Trump el
gobierno de Perú no es más que la sede del Cartel. Los tres miembros más
poderosos son la Colombia de Iván Duque, Argentina de Mauricio Macri y Brasil
de Bolso-nazi.
Estos dos se reunieron ayer en Brasilia.
Y por supuesto, en vez de analizar cómo sacar a sus pueblos de la rampante
pobreza y desocupación, tiraron con misiles contra Caracas.
Macri dijo: “reafirmamos la condena
contra Maduro, no aceptamos esta burla a la democracia. La comunidad
internacional ya se dio cuenta. Es un dictador que busca perpetuarse en el
poder con elecciones ilícitas. Reconocemos a la Asamblea Nacional como la única
institución legítima”.
Bolsonaro estuvo aún peor, porque a la
diatriba macrista contra Maduro, que suscribió, le sumó elogios a su visitante.
“Acompañamos con interés y admiración los esfuerzos de Macri para levantar la
economía de la Argentina y hacerla más integrada al mundo. Bajo su inspiración,
Argentina ha dado el mayor paso hacia la eficiencia en la administración pública”,
señaló. Sabíamos que era neonazi y neoliberal. Pero no sabíamos que eran tan
pero tan mentiroso.
fuente: La Arena