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Incertidumbre y capitalismo


Pablo Heller*
Tomado de: Topía

Incertidumbre es un término muy difundido y utilizado en planos muy variados. La física moderna, por ejemplo, ha apelado a él para interpretar ciertos fenómenos que no encontraban una respuesta en la física clásica.1
La incertidumbre es un rasgo que se constata, con especial fuerza, en las sociedades humanas. El ser humano, en su largo y accidentado recorrido evolutivo, estuvo -y sigue estando- surcado por situaciones que a los ojos de él eran impredecibles, que escapaban a su control, provocadas por factores exteriores, ajenos a su voluntad y que condicionaban su destino. Esta circunstancia crea, obviamente una sensación de inseguridad, en la existencia presente y futura, tanto en el plano individual como colectivo.
La incertidumbre tiene un contenido diferente según el momento histórico

Una vez establecido este marco general común, la incertidumbre, sin embargo, tiene un contenido diferente según el momento histórico. Esto se advierte claramente a la hora de abordar los fenómenos de la vida económica. El proceso de trabajo y producción, a partir del cual la humanidad fue creando los cimientos y bases materiales para su desarrollo, está lejos de ser lineal e indoloro. Está plagado de crisis y convulsiones, que nutren los miedos, la inseguridad y las dudas sobre el porvenir. Pero dichas crisis, en los modos de producción anteriores al capitalismo obedecían preponderantemente a causas naturales. Una helada o una sequía, para tomar un ejemplo, condenaban al hambre y a la muerte a una población. Distintos fenómenos de la naturaleza condicionaban la existencia humana. La escasez o ausencia de productos imprescindibles para la subsistencia terminaban diezmando a la población y sellando su futuro.

La ruina de Venezuela no se debe al "socialismo" ni a la "revolución"



Más que una transformación socialista (o desarrollista), la economía venezolana vivió una masiva transferencia de renta hacia el capital importador y hacia una casta burocrático-militar que vive a costa de las arcas públicas mediante la sobrevaluación del bolívar y las importaciones fraudulentas para captar divisas a precios preferenciales. El proceso bolivariano ha sido más bien una variante del rentismo petrolero que ya se había registrado durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1974-1979). Antes que a las revoluciones socialistas clásicas, el proyecto bolivariano se parece a un nacional-populismo militarista.

Por: Manuel Sutherland

Para pocas personas es un secreto que Venezuela sufre la crisis más profunda de su historia. Por cuarto año consecutivo, el país presentará la inflación más alta del mundo (estimada en cerca de 2.616% para 20171). En enero de 2018, la inflación alcanzó el 95% y la inflación anualizada fue de 4.520% (5.605% en alimentos, según la firma Econométrica)2. De este modo, el país ha entrado de lleno en la hiperinflación y ve con estupor cómo los precios suben a diario.

Venezuela posee además un déficit fiscal de dos dígitos (al menos por sexto año consecutivo), el riesgo país más alto del mundo, las reservas internacionales más bajas de los últimos 20 años (menos de 9.300 millones de dólares) y una tremebunda escasez de bienes y servicios esenciales (alimentos y medicinas). El valor del dólar paralelo (que sirve para fijar casi todos los precios de la economía) se ha incrementado en más de 2.500% en 2017, lo cual ha desintegrado por completo el poder adquisitivo de la población3. En ese infausto panorama, Venezuela constituye el mejor «argumento» para las derechas más retrógradas. En cualquier ámbito mediático, aprovechan la situación para asustar a sus compatriotas con preguntas como: «¿Quieren socialismo? ¡Vayan a Venezuela y miren la miseria!». «¿Anhelan un cambio? ¡Miren cómo otra revolución destruye un país próspero!». Sesudos analistas aseveran que las políticas socialistas arruinaron el país y que la solución es una reversión ultraliberal de la revolución.

En estas líneas, quisiéramos mostrar que la política económica bolivariana dista mucho de ser «socialista», e incluso «desarrollista». Lo que a las claras se observa es un proceso de desindustrialización severo en favor de una casta importadora-financiera que, con un discurso enardecido y un clientelismo popular vigoroso, ha acelerado de manera drástica la fase depresiva del ciclo económico capitalista de un proceso nacional de acumulación de capital basado en la apropiación de la renta hidrocarburífera.

De Venezuela: la mentira más grande del mundo




Nunca el imperio había mentido tanto como lo que hoy ignora en relación a un poder perdido.

Las ridículas y pedantes amenazas de su Gran Jefe, como supuesto defensor de la democracia, son vistas como las de un demente que al amedrentar al mundo con su inmenso poderío, a nadie convence con sus desplantes y mentiras. Preocupan sus declaraciones y decisiones por la ferocidad insana que expresan, y que puede terminar en un holocausto, que él mismo viviría, en sus últimos momentos, y haría vivir a los suyos y al país en que gobierna.

El problema es aún más grave porque Mr. Trump, con su amenazadora cólera de Zeus tronante, es sólo una expresión de la crisis y ceguera que padecen las clases dominantes de su imperio, y de otros que en una ofensiva mundial lo apoyan, combinando su silencio cómplice con sus medios de comunicación masiva, en un concierto de intereses y codicias comunes.

Las potencias dominantes y los distintos apoyos financieros, miliares, políticos y mediáticos de que se sirven, por lo general dejan a un lado sus distintos estilos de dominación y acumulación y arremeten en función del poderío de sus dueños y señores, y de los intereses que unos y otros pretenden defender como valores respetables y de los que cada vez se burlan más como: ¨la democracia¨, “los derechos del hombre”, y el “estilo de vida” civilizado, honorable y eficiente.

En el caso de Estados Unidos, los “intereses y valores” que realmente mueven a los señores de las grandes corporaciones, los llevan a apoyar, en sus zonas de influencia y en las regiones que dominan, ---para el caso en América Latina y el Caribe--, a gobiernos golpistas, hoy encabezados por los nuevos ricos multimillonarios, como Temer en Brasil y Macri en la Argentina, mientras erosionan el poder de los gobiernos y movimientos de tendencia socialista, nacionalista o moderadamente patriótica, a los que debilitan con variadas medidas de represión, de corrupción, de cooptación, de presión y desestabilización, como lo han hecho contra la propia Cuba invicta, y contra la cada vez más contradictoria Bolivia, y la ya muy deshecha Nicaragua, o el ya traicionado Ecuador.

VENEZUELA: ¿CUÁL DEMOCRACIA?


Por Giordana García Sojo
Si bien la noción de democracia abarca un campo semántico amplio, en el caso venezolano ha devenido particularmente en un concepto impreciso y manipulable en aras de justificar el derrocamiento de un presidente electo por la mayoría del padrón electoral de su país. “Restauración democrática”, “cambio democrático”, “gobernabilidad democrática”, son frases cada vez más comunes cuando se hace referencia a Venezuela.
Desde Lima, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, afirmó recientemente que “el mensaje del presidente Trump es de apoyo a la oposición venezolana: estamos con ustedes, para ver la libertad nuevamente y que se ponga fin a la crisis humanitaria. Nicolás Maduro ha convertido la democracia en una dictadura”[1]. El diputado opositor Julio Borges, quien ha asumido con mayor visibilidad la campaña por intervenir Venezuela desde el exterior, expresa permanentemente afirmaciones como: “(…) frenamos el financiamiento internacional al gobierno por haber dejado de lado la democracia”[2]  o “(…) juntos logramos que hoy los países democráticos estén presionando para que se restituya la democracia”[3]. Por su parte, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, maneja un discurso abiertamente antielectoral con respecto a Venezuela: “Esta dictadura no se va a ir por las buenas (…) hay que plantearse las variables de ruptura del régimen porque no hay proceso electoral válido en Venezuela”.[4]

Las razones imperiales del ataque contra Siria



Claudia Cinatti
Tomado de: La izquierda diario

Antes de analizar en concreto los ataques y sus posibles consecuencias es necesario explicitar que se trata de un acto de agresión militar de tres potencias imperialistas que pretenden legitimar su militarismo con el desgastado argumento humanitario.
El viernes por la noche, una mini coalición de ocasión compuesta por Estado Unidos, Gran Bretaña y Francia llevó adelante el anunciado bombardeo sobre territorio sirio en represalia por el supuesto ataque con armas químicas del régimen de Assad sobre la ciudad de Duma, el pasado 7 de abril.
Antes de analizar en concreto los ataques y sus posibles consecuencias es necesario explicitar que se trata de un acto de agresión militar de tres potencias imperialistas que pretenden legitimar su militarismo con el desgastado argumento humanitario. Es tan importante reconocer la gravedad del hecho, sin atenuantes, como tratar de darle los valores concretos.
Primero sobre las motivaciones.
Si siempre se desaconseja creer en todo lo que se ve, en tiempo de las “fake news” cualquier ingenuidad se paga como error. Las imágenes de la catástrofe que sufre el pueblo sirio son indignantes, sin dudas. Pero es imposible saber a ciencia cierta la existencia fehaciente de cada ataque con armas químicas, sobre todo de los que se vuelven emblemas para intentar cambiar el escenario de la guerra o de la paz. Menos aún su autoría. Es tan verosímil que el régimen de Assad lo haya hecho, como así también algunos de sus múltiples rivales por intereses propios. En el caso de Assad, no solo porque ya lo ha hecho antes sino también porque tiene cada vez más confianza en que va a sobrevivir, apoyado por Rusia e Irán. Y sobre esta presunción consolida el control del régimen en la zona occidental del país, eliminando los últimos bolsones de resistencia de fracciones islamistas opositoras, para expandirse hacia el este. En esta estrategia tendría sentido el posible ataque con armas químicas en Duma. En el caso de los opositores, porque les daría una justificación humanitaria para convocar la intervención extranjera directa, lo que efectivamente sucedió, aunque a una escala que, como veremos, no ha servido para darle un golpe decisivo a la coalición pro Assad.

DEBATE 46



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Cumbre borrascosa de la OEA y fracaso de los planes antivenezolanos



Mariana Álvarez Orellana
Rebelión

La encerrona que la diplomacia estadounidense tendió a los gobernantes del continente para conminarlos a colaborar activamente en el derrocamiento del presidente venezolano Nicolás Maduro, se derrumbó como castillo de naipes. Y, para colmo de males, el incitador, Donald Trump, ni siquiera dio la cara.

Lima se convirtió en la capital de sucesivas derrotas para la política imperial. La presencia del vicepresidente estadounidense Mike Pence (Trump prefirió sacarse la bronca lanzando misiles contra Siria), apenas disimula el fracaso del poderoso aparato económico, publicitario y mediático. Rodeado de dirigentes opositores venezolanos trató de calmarlos con un cheque de 16 millones de dólares para que sigan aterrorizando y desestabilizando el país.

Desde la renuncia de Trump de ir a Lima, la burocracia de la OEA encabezada por el secretario general Luis Almagro, fue sumando fracasos, como el del jueves en la programada reunión con la denominado “sociedad civil”, representada por fundaciones y ONGs financiadas por la Red Atlas, Washington o países europeos: ni un solo movimiento social. El objetivo de la reunión era no solo aislar a Venezuela y a Cuba, sino también generar más doctrina para derrocar a Maduro.

Con el pueblo sirio, contra los bombardeos y todas las intervenciones imperialistas


Ataque a Siria





14/04/2018 | NPA

Una vez más, los gobiernos de los Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia se han arrogado el derecho a bombardear en Medio Oriente. Tras Trump, estos dos países han anunciado en la noche del 13 al 14 de abril el lanzamiento de decenas de misiles sobre objetivos militares del gobierno sirio, tras los testimonios que relataban un nuevo ataque químico del régimen de Assad contra la población de la ciudad de Duma, cerca de Damasco.

Estos gobiernos afirman no querer ir más lejos de esta advertencia, mientras el gobierno ruso dice que no dejará de dar respuesta, a la vez que todos pretenden actuar en favor de la paz y contra el terrorismo. Pero lo que vemos es que se está desarrollando un triste juego entre las potencias mundiales y regionales en Siria, entre Estados Unidos, Francia, Rusia, Arabia Saudita, Irán y Turquía: un juego cínico que se hace sin y contra la población, cuya trágica suerte solo les conmueve cuando se trata de realizar grandes maniobras diplomáticas y geoestratégicas.

Desde marzo de 2011 y el levantamiento democrático contra el tirano Bachar al-Assad, la población siria sufre una represión feroz y sangrienta del dictador y de sus aliados, en primera fila de los que se encuentran la Rusia de Putin y el Irán de los ayatolás. Las dificultades encontradas por el levantamiento, la militarización impuesta por el régimen y las injerencias interesadas de las monarquías del Golfo han favorecido, además, el desarrollo de fuerzas integristas y yihadistas, mientras las fuerzas democráticas estaban muy solas frente a Assad y las corrientes contrarrevolucionarias.

Grupo de Lima: la vía no democrática


Por Alfredo Serrano Mancilla

América Latina continúa en disputa geopolítica. El Grupo de Lima es resultado de ello. La conformación de este bloque de 12 países americanos (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú) tuvo lugar el pasado 8 de agosto de 2017. La razón de ser de este nuevo grupo es el intento de acabar con otros dos espacios en la región: UNASUR y CELAC. Frente a una agonizante OEA y una Alianza del Pacífico que no logra despegar, el Grupo de Lima es la fórmula elegida como instancia política regional para reinstaurar el orden conservador.
La Historia se repite. El gen de nacimiento de este nuevo espacio geopolítico es el intento de aislar a Venezuela de la misma manera que en su momento la OEA lo hiciera con Cuba. El Grupo de Lima nace para adherirse a los Estados Unidos y Europa en su cruzada anti Venezuela. Es decir, la región americana necesitaba tener su propia arma para destruir a Venezuela, de la misma manera que lo están intentando los otros dos bloques occidentales. La OEA no lo logró porque viene deslegitimándose desde hace años, y porque ni siquiera cuenta con los votos suficientes para obtener ningún resultado efectivo. En consecuencia, se crea este nuevo espacio sin sostén legal de ningún tipo, pero que sí parte de una sólida coincidencia: procurar conseguir desde afuera aquello que no se puede alcanzar por la vía interna democrática.

Un objetivo, tres estrategias: Crisis y pasos en falso en la oposición

Venezuela



Resumen Latinoamericano / Misión Verdad
El autonombrado “Tribunal Supremo de Justicia legítimo” de Venezuela, que actúa sin asidero legal y usurpando funciones desde su sede accidental en Bogotá, ha fraguado la decisión de que hay elementos para detonar un “juicio” contra el presidente Nicolás Maduro. Esta decisión ha repercutido negativamente en una dividida oposición venezolana, dejando en segundo plano el propio origen de la maniobra: golpear la legitimidad internacional del Estado venezolano.

En decisión exprés y sin el uso al derecho legítimo de la defensa del presidente en una pantomima de “antejuicio” que se desarrolló en apenas dos sesiones, un grupo de juristas venezolanos autodenominados “magistrados en el exilio”, resolvieron que el “antejuicio” planteado contra Maduro tiene lugar, y con ello el “inmediato” encarcelamiento del jefe del Estado.
Además, han delegado el devenir de la decisión en la Asamblea Nacional venezolana, en manos del antichavismo pero inhabilitada por desacato, para que efectúe su pronunciamiento sobre el “dictámen” emitido desde Colombia.
El parlamento omite -de momento- debatir el tema

Son sabidas las severas fracturas tácticas del antichavismo venezolano. No obstante, las incongruencias se aprecian a niveles inéditos. Justo ahora coinciden en simultáneo como actos políticos consecuentes de estrategias erradas, un candidato presidencial acusado por otros opositores de “colaboracionista” del chavismo (Henri Falcón), partidos como Primero Justicia, Voluntad Popular y Acción Democrática llamando a la abstención, un “presidente” de la transición en el exilio que es Antonio Ledezma (prófugo de la justicia venezolana) y un “Tribunal Supremo en el exilio” al margen de toda legalidad.

Los crímenes de Donald Trump contra Venezuela deben ser llevados ante la Corte Penal Internacional



Fernando Casado

Rebelión

Las sanciones unilaterales impuestas por EEUU contra Venezuela persiguen causar sufrimiento y muerte en la población civil, por lo que constituyen crímenes de lesa humanidad contemplados en el Estatuto de la Corte Penal Internacional y sus responsables deberían responder por sus actos ante esta instancia. 

El origen de las sanciones contra Venezuela

EE.UU. ha tratado de derrocar los gobiernos de la Revolución Bolivariana desde que entendió que Venezuela constituía una amenaza a sus intereses en América Latina al desafiar con éxito el neoliberalismo como ideología hegemónica. EE.UU. comprendió muy pronto que mediante mecanismos democráticos sería muy difícil librarse del gobierno venezolano, pues el apoyo masivo popular y la limitada capacidad de la oposición interna obligaban a buscar alternativas alejadas de la legalidad.

De esta forma la administración estadounidense apoyó el golpe de Estado de 20021 en contra del presidente Chávez, animó a quienes organizaron el paro petrolero en el año 2003 que prácticamente paralizó la economía del país y consideró como positivas las guarimbas y actos violentos que han buscado la desestabilización política de Venezuela y que muy probablemente financió. 

Tras años de hostilidad, el gobierno de Barack Obama optó entonces por la imposición de sanciones en contra de Venezuela que se apoyaron en años de propaganda en contra de los gobiernos de la Revolución Bolivariana. EE.UU. había acusado desde el inicio de la andadura del gobierno del presidente Chávez a Venezuela de ser un narco Estado. Primero como el socio de las Farc en el tráfico de droga en su ruta a EE.UU. Pero una vez que los procesos de paz incorporaron a las Farc en la vida civil se inventó la existencia del Cartel de los Soles, por el que altos miembros del gobierno y militares corruptos venezolanos estarían involucrados en el tráfico de droga hacia EEUU. Todas estas falsas noticias fueron reproducidas por los medios de comunicación internacional, sin que se pusiera en discusión las fuentes interesadas de las que provenía la información, en ocasiones el departamento de Estado y de Justicia y en otras la misma CIA. Como consecuencia, las sanciones posteriores contaron con un terreno perfectamente abonado tras años de bombardeo propagandístico a la opinión pública internacional2. 

Informe detalla crecimiento masivo de la desigualdad en todo el mundo


por Eric London 

En diciembre, los investigadores Thomas Piketty, Emmanuel Saez y Gabriel Zucman dieron a conocer el Informe de desigualdad mundial 2018 de 300 páginas que detalla el crecimiento de la desigualdad social a escala mundial en las últimas décadas. Los autores "proporcionan las primeras estimaciones de cómo el crecimiento del ingreso mundial desde 1980 se ha distribuido en la totalidad de la población mundial".

El crecimiento de la desigualdad dentro del país

El informe muestra que la desigualdad está empeorando en casi todos los países y, por lo tanto, está aumentando a escala mundial. Como resultado, el informe advierte: "Donde la creciente desigualdad no se aborda adecuadamente, conduce a todo tipo de catástrofes políticas y sociales", es decir, la revolución.
La participación actual de la riqueza total controlada por el 1 por ciento superior es del 33 por ciento, frente al 28 por ciento en 1980, un cambio que refleja la transferencia de billones de la clase trabajadora a los ricos. El 10 por ciento superior del mundo ahora posee más del 70 por ciento de la riqueza total. La mitad inferior de la población mundial, 3.500 millones de personas, posee menos del 2 por ciento de la riqueza.